Abres los ojos y puedes ver cristales protegiéndolos, aunque duela nadie te romperá nunca más las pupilas con una mirada; te asomas a la ventana y te crees en una isla en mitad de un mar de antenas, con una canción acariciándote la espalda; corres por el pasillo para pintarte una máscara esperando encontrar una razón al frío que sufres en tu piel; parpadeas con el agua hasta el cuello como si pudieras contemplar tu propia vida desde fuera; vistes tu fragilidad con capas y tu gravedad con sonrisas; dibujas historias para el humo que baila para ti; el alcohol evaporado de noches pasadas te escuece en los ojos; contemplas los números de los días pasados bostezar ante tus horas muertas, sin llegar a comprender muy bien quién acabo con ellas; las mentiras se arrastran entre tus tobillos, sin llegar a comprender muy bien hacia dónde ir. hacia donde...
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