En esos negros días, en los que nada te sale bien, en los que desearías no haber nacido, cuando dices: Nunca más.
Cuando la tormenta no para y miras por el cristal, aquella ciudad gris en la que vives.
Cuando hablas con tu amiga pero no sabe preocuparse por tí, tiene en los ojos una venda que le impide pensar, cuando ya no sabes que más hacer, cuando lo dejarías todo.
Pero no te preocupes, esas nubes no tardarán mucho en esfumarse, el viento parará, la lluvia cesará y tus lágrimas desaparecerán.
La ciudad con la que siempre vives empezará a coger color, un arcoiris la rodeará con sus brazos, el sol dará sus más intensos rayos de luz.
Tus amigos abriran los ojos, las vendas caerán y serán libres, saldrán nuevas metas que tendrás que cumplir, llegarás a lo más alto y serás alguien.
Somos pequeñas estrellas occidadas, solo necesitamos un paño que nos de brillo, para lucir, para mostrar que somos felices, que nada nos parará, nada.
Todas las personas tenemos aquí una oportunidad, todas sin escepción.
Solo hace falta paciencia
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